Igual que os hablaba la semana pasada de las raids entre hermandades como posible solución a la falta de miembros a la hora de completar un roste de raid, hay una solución que aparece cada vez
que se habla de la falta de población activa en las hermandades. En esta ocasión hablo de las fusiones de hermandad.
Dejemos primero clara una cosa, no es lo mismo una fusión que una absorción. ¿Por qué digo esto?, pues porque se tienden a confundir las 2 cosas, y eso sólo causa problemas al final.
Una absorción de hermandad es fácil de hacer, los miembros de una hermandad salen todos de ella para entrar en otra, en esa hermandad se acogerán a sus normas y rangos. Por supuesto todos
entrarán con los mismos privilegios, y el que antes era maestro de hermandad u oficial pasará a convertirse en un miembro más de la hermandad. La hermandad que dejan atrás simplemente desaparece,
se queda como banco personal del maestro o como hermandad de alters, pero la actividad pasa toda a la hermandad que absorvió a esta.
En cambio una fusión de hermandades no es tan sencilla. Son 2 o más hermandades que deciden juntar a todos sus miembros para crear una nueva hermandad, con un nuevo nombre, nuevas normas y un
nuevo dirigente. ¿A que parece fácil?, pues no debe de serlo tanto cuando al final la mayoría de las hermandades que empiezan así terminan por romperse pasado algún tiempo.
Una fusión trae muchos problemas nada más empezar.
- ¿Se deben admitir a todos los miembros de las 2 hermandades o únicamente a la misma cantidad de cada una?
- ¿Quién dirigirá la nueva, uno de los 2 maestros o alguien por sorteo?
- ¿A la hora de ir de raid quién será el RaidLeader?
- ¿Hay completa seguridad de que los nuevos líderes no tendrán preferencias por sus antiguos compañeros?
Pueden parecer tonterías a simple vista, pero lo cierto es que el no pensar en estas cosas (y muchas otras) de antemano, termina por romper las hermandades fusionadas y hacer que cada cual vuelva
a la suya. Se podría decir que todo vuelve al punto original, si no fuese porque en este caso las cuentas nunca quedan claras.
Cuando una fusión de hermandades se rompe y vuelve cada uno a la suya el resultado es que siempre hay una que sale ganando, se podría decir que termina por absorver a los miembros de la otra.
Las fusiones de hermandades no tienen porqué salir mal, pero lo hacen en muchas ocasiones. A lo mejor es mala suerte, o puede que sea un problema de comunicación, pero lo cierto es que la mayor
parte de las fusiones que he presenciado terminan así.
Ya sabéis que me gusta contar con vuestras opiniones a la hora de hablar de estos temas, y por eso como cada semana os quiero dejar una pregunta a continuación:
¿De verdad dan buenos resultados las fusiones de hermandad?
PD: Esta pregunta me fue sugerida a través del formulario de contacto del blog por Gorbea.
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