Uno en este juego puede ser muchas cosas a la vez. Yo soy maestro de hermandad, soy gnomo, ingeniero y también soy brujo.
Así que dependiendo del día hago cosas según mi condición, a veces cosas de gnomo, otras de maestro de hermandad, y en los últimos 3 días he estado haciendo cosas de brujo. Para ser más exactos
he estado haciendo la cadena de misiones para conseguir tener el efecto de fuego verde en mis hechizos.
No voy a poner una guía, de esas ya hay unas cuantas y no creo que otra más ayude en nada. Pero eso no significa que no pueda hablar de mi experiencia.
Si sabéis algo del asunto no hará falta que os diga que todo empieza con un libro, un tomo que sueltan los raros de la isla del trueno, el mismo tomo que yo he visto caer 3 veces y que no he
podido coger nunca. Por eso me decidí a comprarlo, vi en subasta a un jugador que lo ofrecía y se lo compré. Tuve que regatear un poco el precio, pero al final creo que salimos ganando los 2.
Uní el tomo con una de mis piedras de salud y empecé la cadena de misiones... IMPRESIONANTE
Esa es la palabra para describirlo, impresionante. Sé que habrá mucha gente que haya hecho las misiones a las prisas y corriendo, pero yo me leí todos los textos, seguí las pistas para encontrar
los fragmentos ocultos en Terrallende, disfruté como un niño hablando con mis demonios, visité a mi viejo instructor de brujería y al final llegué al templo oscuro.
No hacía mucho que había estado por allí porque quería terminar de subir a exaltado la reputación de esa raid, pero aun así me sorprendió mucho el cambio. La raid no está exactamente igual que
antes, ni siquiera hay enemigos en las puertas, y además me permitieron acceder por la entrada principal y no por un agujero en la pared.
Como soy así de bruto y no quería mirar ninguna guía, me morí unas cuantas veces en el pasillo que va a al primer jefe, hasta que decidí que aquello no era normal, no podía ser que muriese
siempre por pisar una trampa. Así que recurrí a los viejos trucos del oficio.
Me alejé mucho, saqué mi ojo de kilrog para mirar desde lejos y sin peligro, que no hubiese nada que me ayudase a pasar por allí, y nada más sacar el ojo se hizo la luz. ¿A qué genio se le ocurió
llenar la sala de trampas invisibles que sólo se ven si usas el ojo volador?, me pareció una idea buenísima.
Conseguí pasar el pasillo y me enfrenté al jefe en cuestión, no me pareció muy difícil, pero la historia que contaban los 2 brujos sobre él sí que era digna de tener en cuenta. ¿Quién me iba a
decir a mi que los elfos de sangre podrían haberse desintoxicado?.
Al salir de ahí hubo otro punto más a favor de los diseñadores de la misión. Yo tenía fuera a mi abisario y sin esperármelo se desinvocó él solo y apareció el diablillo, ¡para darme una misión!.
Eso sí, una misión digna de ese cabroncete sindicalista, y que decir tiene que mientras la hacía me sentí más pícaro ladrón que brujo.
Así y todo llegué a la cima del templo, y allí tenía que enfrentarme al jefe final, derrotarlo y conseguir mi deseado fuego verde. Pues bien, ahí sigo.
Llevo a estas alturas (que conste que esto lo estoy escribiendo con fecha del día 1/05/13) 3 días seguidos de intentos al jefe, y aunque he mejorado y ya consigo llegar a la parte en la que
invoca al guardia vil mucho me temo que todavía me faltan unos cuantos día más para terminar.
Lo veo como el combate más difícil que he tenido que hacer nunca, incluso más difícil que el de Arthas en su momento.
Pero al menos en este podré decir al final que lo he conseguido solo, que ha merecido la pena el esfuerzo y que seré de los pocos brujos capaces de tener un bonito fuego verde, porque el tomo
para empezar las misiones es fácil de conseguir, pero terminarlas... eso es otro cantar.
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