La forma de hacer las cosas para los maestros de hermandad ha cambiado mucho desde Blizzard decidió que las hermandades debían de tener nivel y logros al igual que los jugadores, antes se podría
decir que era todo mucho más sencillo.
Antes de que las hermandades tuviesen nivel y la gente obtuviese beneficios extra por estar en una u otra, o por el nivel de reputación que tuviese con la misma, era fácil ver como la mayoría iba
a y venía cuando le daba la gana sin ningún tipo de preocupación.
Ahora mismo eso ha cambiado, incluso la gente que no está a gusto en una hermandad se lo piensa dos veces antes de abandonar y empezar desde cero.
La mayoría dice que no se va porque está a gusto con los compañeros, que les gusta el ambiente y demás excusas, pero a poco que se mire con ojo clínico es fácil darse cuenta de que son muchos los
que mienten y simplemente no se van para evitar perder los beneficios que tienen ahora.
Cuando un jugador empieza a buscar una hermandad en la que subir su personaje es raro que ahora mismo mire algo que no sea el nivel de la misma, les basta con que sea de nivel alto para poder
aprovechar las mejoras en experiencia, velocidad de montura, viaje en grupo etc.
¿Pero qué es lo que ocurre cuando llegan al 85 y dejan de necesitar todas esas ventajas?, la mayoría ni si quiera se plantea si está en el sitio correcto y empieza a equiparse según su forma de
juego. Por lo menos hasta el día en que se dan de frente contra la pared.
La pared en este caso no es otra que el comprobar que llevan unos cuantos meses en una hermandad donde ya han cogido cierta confianza con los compañeros, donde tienen experiencia, les dejan
reparar con el oro del banco y además disfrutan de los beneficios generales que aporta el nivel de la hermandad. Pero...
¿Siempre hay un pero verdad?, en este caso el pero es que cuando han terminado de subir tanto de nivel de personaje, como de nivel de objeto y empiezan a jugar el contenido que realmente les
gusta comprueban que esa hermandad en la que tan a gusto están no es lo que ellos necesitan.
He visto jugadores en hermandades de tipo social y colegueo totalmente frustrados porque sus compañeros no eran capaces de tirar los jefes de raid en normal, mientras que ellos ya los habían
tirado en heroico con un alter.
Otros porque a pesar de ser muy buenos en pvp y no hacer otra cosa en sus horas de juego no podían formar equipo con nadie de la hermandad y mucho menos conseguir de los mismos los encantamientos
y gemas que necesitaban.
En general me refiero a gente que se da cuenta tarde de que sus expectativas de juego han cambiado con el tiempo y que ahora mismo la hermandad se les queda pequeña.
Quizá el ejemplo más claro sea el de esa gente que entra en una hermandad siendo unos auténticos novatos que no saben ni en que rama ponerse los talentos, y que al cabo de unos pocos meses se han
olvidado de como se les ayudó cuando no sabían hacer nada para pasar a convertirse en los "pros" de turno.
Quizá sea este motivo, el de que la gente que esté en una hermandad no esté a gusto porque no puede alcanzar los objetivos que le gustaría el que provoca la mayoría de problemas internos y
abandonos de las hermandades, e incluso de gente que deja el juego.
Todo por un no haber sabido elegir. Por eso mismo a mi me gusta asegurarme de que la gente que llega nueva a la hermandad no lo hace con una idea equivocada, pensando que podrá conseguir algo que
quiere pero que en realidad no podremos darle.
A mi me gusta asegurarme bien antes de invitar a nadie a mi hermandad para evitar esto mismo, pero la verdadera cuestión aquí no es lo que yo haga o deje de hacer sino el cómo lo habéis hecho
vosotros, así que ahí va la pregunta.
¿Estáis todos en la hermandad correcta?, y más importante aun, ¿creéis que todos vuestros compañeros eligieron bien al entrar en la hermandad?
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