Comunicación. Esa es la palabra clave para poder mantener una hermandad libre de conflictos, si hay una comunicación fluida entre todos los miembros cuando surge un problema se habla entre los
afectados o como mucho se pide a un oficial que haga de intermediario, pero como el problema está a la vista de todos termina por resolverse de forma rápida afectando a la menor cantidad posible
de gente.
Pero ¿y si hay quien no se quiere comunicar?, yo tengo la costumbre de hablar siempre de forma clara, llamando a las cosas por su nombre y abordando los problemas sin rodeos y en el juego tengo
por costumbre hacerlo de la misma manera, puedo comprender que haya gente que no esté acostumbrada al trato directo y prefiera evitarlo esperando que los problemas se resuelvan solos pero la
realidad es que muy rara vez ocurre eso.
Según algunos que me conocen yo soy una especie de ogro comeniños al que no se le debe decir nada porque puede arrancarte la cabeza de un bocado, eso hace que los que son de esa opinión procuren
no comentarme nada que pueda derivar en un toque de atención. Por desgracia todo termina sabiéndose y muchas veces por culpa de quien no quiso hablarlo a tiempo el problema crece y al final no
tiene una solución que guste a nadie.
La semana pasada me ocurrió un caso que sirve de ejemplo, en una raid un compañero se enfadó conmigo pero no me dijo nada al respecto, en los días siguientes varios amigos suyos me fueron
susurrando para preguntarme el porqué lo había tratado mal, al principio no comprendí de que se trataba pero tras hablar con ellos me di cuenta de la situación.
El caso era que este compañero llegó tarde a la raid y su puesto ya estaba ocupado, le sentó mal y en lugar de decírmelo a mi empezó a comentarlo con sus amigos, estos se preocuparon por él y
vinieron a hablar conmigo... en definitiva, que sin saber ni como ni porqué tenía a unos cuantos culpándome de una historia que habían formado discutiendo entre ellos y haciéndola cada vez más
grande.
Unos cuantos días después el afectado habló conmigo y (creo que) conseguimos aclararlo, pero aún así le eché la reprimenda del año porque por culpa de su cabreo dio a entender lo que no era a
quienes les contó la historia y al final todo eran reproches, quejas y "malas miradas", cuando de haber venido a hablar conmigo en primera instancia no habría pasado nada.
Ahora el problema está solucionado, o al menos eso creo, pero ¿y si hubiese tardado 2 días más en hablar conmigo?, el boca-oreja tiene el problema de que termina deformando la historia que se
cuenta, ¿y si me hubiese dicho a mi lo que pensaba en el mismo momento?... seguramente no habría ocurrido nada más.
El caso es que muchas veces los problemas que hay en las hermandades son producidos por problemas de comunicación y se podrían evitar fácilmente si se afrontasen al momento, yo todavía tengo que
luchar con este tipo de problemas y reconozco que no es fácil hacerlo, pero ¿y vosotros?.
¿Tenéis problemas de comunicación?
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Resulta curioso como un hecho aislado que no tenía porqué haber ido más lejos es el detonante de la ruptura de una raid. Este caso que os contaba aquí terminó de la siguiente manera. |
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