¿Habéis probado Hearthstone?, yo sí, y tengo que decir que el juego me gusta mucho. Soy uno de los afortunados participantes en
la beta del juego, y eso acarrea el tener que lidiar con ciertos problemas que están por solucionar.
Entre otras muchas cosas está lo que pasó esta semana pasada. El jueves pasado pusieron un nuevo parche, y con el parche hicieron borrón y cuenta nueva. Yo que ya tenía un personaje a nivel 26 me
quedé sin nada, y los mazos de cartas que tenía construidos desaparecieron.
Quedamos todos los que lo estábamos probando en Tabula rasa. Y ahora sólo tenemos nuestros conocimientos del juego,
adquiridos antes del parche, para volver a empezar desde cero. Eso y el saber que cuando se acabe la beta tendremos que volver a pasar por lo mismo.
Al principio pensé que me iba a costar mucho más recuperar el ritmo, volver a jugar con las mismas ganas que antes porque ya no tenía mis mazos hechos etc. Pero resultó que no, porque a fin de
cuentas los contrincantes están todos igual que yo.
Y pensando en eso, en que lo que más me hacía dudar era el haber perdido todo cuanto tenía antes, se me pasó por la cabeza un pensamiento diferente. ¿Qué creéis que pasaría si un día
decidiesen hacer lo mismo con el wow?.
¿Os imagináis como sería eso?. Empezar de cero en un reino totalmente nuevo, donde sólo se permitiesen personajes creados allí, sin reliquias, sin logros o monturas compartidos, y sin conexión
ninguna con otros reinos. Ni siquiera para campos de batalla o buscador de bandas.
Por supuesto sería necesario ponerlo todo al igual que en un principio. Precios caros, limitaciones de uso a las monturas, recompensas de misión más bien escasas, poca experiencia ganada para
evitar la subida de nivel demasiado rápida, etc.
Y 6 meses más tarde, cuando ya hayan jugadores a nivel 60 sólo haría falta añadir la primera expansión y dejar que la gente viajase a Terrallende. Viviríamos de nuevo la apertura de las puertas
de Ahn'Qiraj, y también la apertura del portal oscuro.
Se daría así la oportunidad de que todos los jugadores que no conocían el juego en aquella época, pudiesen disfrutarlo tal y como fue diseñado en un principio. Pero sabiendo siempre que esa no
sería una experiencia real, que sólo duraría lo que tardase el reino en alcanzar la línea temporal actual.
Y luego esos reinos serían reiniciados de nuevo, todos los personajes borrados, y de ellos sólo quedaría el recuerdo de lo vivido. Tabula rasa otra vez.
Seguro que más de uno lloraría al saber que para poder probar en un reino así tendría que renunciar a todas las ventajas actuales, y que ni siquiera podría conservar su personaje al finalizar.
Pero también estoy seguro de que muchos otros estarían dispuestos a pagar por vivir de nuevo esa experiencia.
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