Seguro que más de uno al leer el título estará pensando que quiero hacer algún tipo de ritual de brujería para conseguir el favor de los dioses que nos otorgarán una buena raid sin wipes con el loot deseado, pero no, nada más lejos de mi intención... aunque si hay que hacerlo se hace, pero recordad que los gnomos no somos sacrificios válidos.
Yo actualmente no raideo, pero en el pasado he sido raider y también raidleader, me he tenido que enfrentar a los problemas típicos de todo líder de raid además de a los problemas de la hermandad y siempre he conseguido de alguna manera u otra salir adelante, puede que no a gusto de todos, pero sí salir adelante.
Uno de los problemas más habituales a la hora de organizar una raid es el de la falta de un personaje concreto, puede ser un tanque o un healer, incluso puede que lo que falte sea un dps caster, que necesitemos un cazador o un pícaro para hacer un jefe en concreto etc. Seguro que le ha pasado a más de uno.
Yo personalmente siempre he sido partidario de las raids de hermandad, es decir que el 100% de la gente que haya en la raid sean miembros de la hermandad, también soy partidario de no reclutar miembros para la hermandad únicamente dependiendo de lo que la raid necesite, sino de buscar buenos compañeros. Alguien puede ser muy buen raider pero no encajar con el resto de la hermandad, y no todos los miembros de la hermandad tienen por que ser buenos raiders, en este caso yo miro siempre por lo que más beneficie a la hermandad, y mientras sea más gente en la hermandad que en la raid lo que esta necesite será secundario.
Por eso a la hora de buscar compañeros que colaboren con la raid opto siempre por dar la oportunidad a quienes ya están en la hermandad aunque no tengan equipo o experiencia, esos son cosas que se consiguen con el tiempo y la ayuda del resto. Así poco a poco y con esfuerzo se consigue tirar jefes, equiparse, y avanzar.
¿Pero qué ocurre cuando llega el momento de hacer un cambio en la raid?, imaginaos una raid de 10 con un roster ajustado, 12 jugadores por si falla alguien tener suplentes, siempre las mismas personas y un día sin que dependa de nosotros nos encontramos conque para el siguiente jefe hace falta algo que no tenemos. Puede ser un healer de más, otro melé, o cualquier combinación de clase que no tenemos disponible, ¿qué hacer en ese momento?.
Lo primero claro está es discutir mucho y gritar por el micrófono sin que nadie escuche lo que dicen los demás pero en el momento en que se calman los ánimos hay tomar una decisión con la que hacer frente al problema. En casos como el de mi hermandad lo más habitual es que uno de los raiders habituales tenga que cambiar de personaje.
Y ese es el problema que os quería comentar; fulatino que hasta hoy ha sido un melé competente que no ha fallado nunca, que sabe manejar a su personaje etc, es el único de todos los de la raid que tiene un alter que podría ocupar el puesto que hace falta para seguir avanzando. Como es lógico no puede venir con los 2 personajes al mismo tiempo pero si no cambia de personaje no podremos seguir avanzando.
¿Es lícito pedir a este jugador que haga el cambio, exigirle que por el resto de la hermandad sacrifique el personaje que ha estado usando y al que tanto tiempo ha dedicado para usar uno que tenía aparcado?. Seguramente su main no podrá volver a la raid y tendrá que mantenerse con el que tenía aparcado si quiere seguir raideando.
Ese es el dilema, todos sabemos que hay que hacer sacrificios, pero algunos cuestan más que otros, así que os haré la pregunta de la semana, la que me corroe por dentro y de la cual me gustaría saber vuestra opinión.
¿Debe un jugador sacrificar su personaje por el bien de la raid?
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