No creo que nadie se sorprenda ya por ver aquí otra potopregunta, al fin y al cabo nadie se me ha quejado ni ha insinuado que le molesten, así que mientras tanto yo a lo mio que no es otra cosa
sino hacer preguntas raras al resto de maestros de hermandad.
Una característica que parece que todos los maestros de hermandad tenemos en común es la paciencia, pero como seres vivos que somos en algún momento esta se agota o por lo menos se acerca a su
límite y nos hace mordernos la lengua para no decir una brutalidad, sobre eso trata la pregunta de hoy.
Como maestros de hermandad que somos y que nos pasamos la mitad del tiempo de juego respondiendo a las dudas de nuestros compañeros, de todo lo que llegan a preguntar ¿cuales son las preguntas
más recurrentes?, ¿cual es la que más odiáis? y sobre todo ¿cual es la que con más frecuencia os hace perder la paciencia?.
Hay preguntas que se repiten hasta la saciedad.
¿Me puedes ascender? (el que acaba de entrar en la hermandad hace media hora)
¿Qué tengo que hacer para ir a las raids? (un 84)
¿Por qué nunca me invitáis cuando vais a una heróica? (un 85 recién subido)
¿Me puedes prestar algo de oro para pagarme los talentos? (cualquiera)
Pero sobre todo a mi, hay una que me saca de quicio. Veréis, cada cierto tiempo tengo por costumbre revisar la lista de miembros de la hermandad para comprobar a quien hay que ascender, si hay
alguien que tenga alters nuevos que no están en el rango que les corresponde o si simplemente alguien ha dejado de jugar y se ha convertido solo en un nombre de personaje que ya no pinta nada en
la hermandad.
En días como esos puedo ascender de golpe a 15 o 20 personajes sin que nadie diga nada, pero basta con que expulse de la hermandad a uno sólo, que lleve sin conectarse medio año y del que nadie
se acuerda ya, para que alguien pregunte ¿qué ha pasado? ¿por qué lo echas?.
Esa es la pregunta que más odio que me hagan, ¿por qué lo echas?.
¿Y vosotros cual es la pregunta que más odiáis que os hagan?.
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