Existe en el campo de la administración la llamada "ley Campoamor" basada en una cuarteta de
Ramón de Campoamor que escribió unas lineas que casi todos hemos escuchado alguna vez.
En este mundo traidor
nada es verdad ni mentira;
todo es según el color
del cristal con que se mira.
¿Qué tiene esto que ver con el wow? seguramente nada, pero sí que tiene que ver con los maestros de hermandad porque al fin y al cabo no somos otra cosa que administradores de las
hermandades en las que estamos.
La traducción del poema y de la ley a la que da lugar vendría a ser que todo se puede mirar desde diferentes ángulos y distintos puntos de vista, lo que a unos puede parecerle un vaso
medio vacío a otros les parecerá un vaso medio lleno.
¿Cuántas veces no hemos tenido que aguantar las quejas de los demás? quejas por todo, que si la raid "wipeó", que si el otro equipo nos machacó en la rbg, que la hermandad se está yendo a
pique... Quejas de todo tipo, pero no son quejas reales que se puedan tomar como ciertas al 100%, se le puede preguntar a otros compañeros y comprobar que no todos se quejan en igual medida ni
por los mismos motivos.
¿Entonces qué es lo que define que la queja sea admisible o no?. La actitud de quien se queja.
Yo siempre intento ser positivo, si voy a un campo de batalla y perdemos no me pongo a criticar a mis compañeros y a insultarlos sino que busco cuales han sido mis errores para tratar de
corregirlos, busco también en qué he mejorado con respecto a la última vez y al final trato de hacer ver a los demás que únicamente perdimos porque el otro equipo jugó mejor, eso no quiere decir
necesariamente que nosotros lo hiciésemos mal sino que el contrario fue superior.
El positivismo y la negatividad son contagiosos. Todos los días leo en los foros oficiales a gente quejándose de que el juego ya no es lo que era, que ya no hay dificultad, que
Blizzard lo regala todo... y después miro a esos personajes en la armería, miro sus logros y proezas de fuerza para comprobar que en realidad se quejan porque están
frustrados.
Se frustran porque no han podido conseguir todo lo que querían o porque no han conseguido el avance que esperaban, pero nunca reconocen que puede ser por como ellos han hecho las cosas sino que
prefieren culpar a Blizzard y al resto de jugadores.
Lo realmente malo es tener a uno de estos jugadores en la hermandad, alguien que se pase el día quejándose de todo y por todo, una persona que le haga creer al que está empezando a conocer el
juego que en realidad no merece la pena jugar, y que a la larga hará que su negatividad pase a los demás.
Yo procuro decirles a todos estos que ese problema no existe, que es un problema de actitud que en realidad no está ahí y que ellos lo ven todo negro
mientras el resto tan solo llega a verlo gris, porque sencillamente no lo ven a través del mismos cristal.
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