Todo el mundo quiere ir de raid, todos quieren matar jefes para ver contenido y conseguir equipo, y casi todos quieren que sea otro quien se encargue de preparárselo y ponérselo en bandeja.
Reconozcámoslo, casi nadie quiere ser RaidLeader.
El papel de RaidLeader es de los más ingratos que puedan haber en el juego. Si algo sale mal siempre es culpa suya, y si las cosas salen bien nadie se acuerda nunca de felicitarlo. Aun así, y
aunque muy pocos quieren ocupar voluntariamente ese puesto, todo el mundo se cree con derecho a quejarse sobre cómo hace las cosas.
Si nunca has sido RL no lo entenderás, pero si alguna vez te ha tocado serlo desde el primer día de una raid sabrás de qué te hablo.
Los demás llegan allí, casi siempre sin preparación, sin haberse mirado una triste guía o haber visto un vídeo. Pero tú, sabiendo que tienes en tus manos esa responsabilidad has tenido que mirar
muchas cosas de antes.
Te has mirado las guías, los vídeos, las habilidades de los jefes una por una, y después has revisado a tus compañeros también. Sabes cual es el nivel de objeto de cada uno de ellos, que gemas
les faltan, quien no tiene encantamientos y cuales llevan mal los talentos.
Has elegido al grupo de la raid mirándolo con lupa, has hecho tu mayor esfuerzo para poder sacar el máximo provecho de lo que tienes, y te has tenido que enfrentar a 20 problemas distintos
incluso antes de pisar la raid por primera vez.
Y ese día tan esperado llega por fin.
- Tú estás a tu hora, pero siempre hay alguien que llega tarde
- Tú tienes tu equipo engemado reforjado y encantado para sacar el máximo provecho, pero no puedes decir lo mismo del resto
- Tú te sabes el combate de memoria, y los demás ni siquiera se saben el nombre del jefe que quieren matar
- Tú le explicas lo que tienen que hacer y ellos terminan haciendo lo que les da la gana
Al final todo se reduce en que como RL terminas de los nervios, frustrado y con la sensación de haber estado perdiendo el tiempo.
Da igual que se mate a algún jefe, porque sabes que nadie te va a felicitar. Aunque si las cosas no salen del todo bien siempre te llegarán las quejas.
Y encima siempre te quedas con esa sensación de que podíais haber llegado un poco más lejos, si los demás hubiesen puesto algo más de su parte.
Ser RaidLeader es algo que no se agradece lo suficiente, así que si alguien en algún momento tiene dudas acerca del como lo haces, no lo dudes. Dile que ocupe tu lugar, y mientras disfruta del
espectáculo.
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