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Hace unos cuantos días me ocurrió algo que hacía tiempo no me pasaba. Os cuento el caso para que podáis haceros una idea.
Sábado por la tarde, yo tranquilamente haciendo unas diarias para subir reputación, y entonces me susurra uno al que no conocía de nada. Le pregunté qué quería de mí, y él a su vez me
preguntó si yo era el maestro de la hermandad, le respondí que sí y me dio un recado. Me pidió que le dijese a uno de mis compañeros que… bueno, imaginaos algo despectivo
relacionado con hacer caca y sus difuntos.
A veces no queda más remedio, y aunque no quieras, tienes que aguantar este tipo de cosas. Así que le pregunté el por qué de ese enfado. Resumiendo: se encontraron en una
heroica, él quería un arma, tiró dados y mi compañero que la quería para reforjarla se la llevó. Lo que podría haber acabado como algo sin mayores consecuencias pasó a más y comenzaron
los insultos.
Yo seguí hablando con él un rato, pero como su lenguaje no era precisamente el más adecuado, y no hacía más que insultarme a mí por no expulsar al otro de la hermandad, a mi compañero por
haberle ninjeado, y de amenazar con empezar a decir por el canal de comercio el tipo de hermandad que tengo etc. etc. Al final, cansado, opté por hacer click derecho sobre su nombre y
denunciarlo por lenguaje inapropiado.
El remedio en este caso no sirvió de mucho, porque al cabo de un par de minutos empezaron a susurrarme un compañero de ese jugador, y él mismo de nuevo con un alter. El resultado os lo
podéis imaginar. Insultos, amenazas, faltas de respeto etc. y yo tras cansarme de intentar hacerlos entrar en razón opté por lo más lógico, un ticket y que se encargasen los MJ.
Pero incluso después de haber terminado con la situación y no saber nada más de ellos, seguía dándole vueltas a la cabeza. Porque sin en vez de amenazar con hacerle eso a mi hermandad que
lleva años en el reino, y tiene fama de tranquila, se lo empezasen a hacer a una hermanad joven y con poca trayectoria, ¿quién podría evitar la mala fama que esto les generaría?.
Vivimos en un mundo donde la gente no piensa las cosas antes de hacerlas, ni en las consecuencias de sus actos. Si alguien se pone a criticar e insultar por el canal de
comercio a otro jugador, por lo general nadie se para a comprobar si son ciertas o no las acusaciones, y a la larga, si esa situación continúa, el jugador al que están insultando saldrá
perjudicado por la mala fama generada hacia él.
Peor aún es en el caso de las hermandades, porque por muy buen nombre que esta tenga, basta con decir que todo fue culpa de un miembro en concreto de la misma, hasta conseguir que incluso
sus compañeros se pregunten si puede ser cierto o no.
La imagen pública de una hermandad es algo muy frágil, depende más del como la ven los que están fuera, que del como se comportan los que están dentro.
Por decirlo de una manera más sencilla. Los rumores y su repercusión en la imagen pública de una hermandad, pueden hacer que para esta
llegue a ser más importante, el parecer una buena hermandad que serlo realmente.
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