Dicen que en la variedad está el gusto, yo no estoy tan seguro. Para algunas cosas viene bien cambiar de vez en cuando, pero para otras me cuesta aceptar el que la gente deje atrás lo que tenía para ir a por algo nuevo. Una de estas cosas es por supuesto las hermandades.
Sé igual que el resto que cambiar de hermandad es algo normal, puede que ahora no lo sea tanto ya que las hermandades tienen niveles y recompensas para sus miembros, pero aun así hay mucha gente que sigue cambiando de hermandad según sus necesidades. Yo sinceramente la mayor parte de estos cambios los veo como una actitud cobarde, por no reconocer que se podría haber hecho más, o por ni siquiera haberlo intentado.
Imaginaos a un aficionado cualquiera de un equipo de fútbol, pongamos por ejemplo que alguien que ha sido del F.C Barcelona desde que era pequeño decide un buen día cambiarse la camiseta por la del Real Madrid, sólo porque su equipo esa temporada va mal y no gana tantos partidos como solía. ¿A que suena raro?, suena raro el que alguien haga eso porque se le presupone que si es aficionado de un equipo lo será de por vida, que tiene un sentimiento hacie ese equipo que lo llevará a defender sus colores donde quiera que esté.
En cambio en el wow lo que tenemos es que no hay aficionados, somo en todo caso integrantes. No estamos animando desde las gradas al equipo, sino que tenemos que estar en el campo de juego corriendo y haciendo un esfuerzo para ganar. Es muy fácil decir en el bar mientras hablas con los amigos que tal o cual jugador no se esfuerza, pero decir eso cuando se está sentado bebiendo una caña es fácil.
En cambio en el juego ocurre lo contrario. Desde que las cosas dejan de ir como uno quiere, desde que aparecen las primeras dificultades, la gente se olvida del esfuerzo y del seguir intentándolo. Al final son muchos los que escogen el camino fácil y deciden que lo mejor es marcharse de la hermandad.
Se acaban los sentimientos, se olvidan los colores del equipo y se parte en busca de nuevos horizontes. Tal vez sea yo que me hago viejo y empiezo a ver las cosas más negras de lo que debería, puede que simplemente una situación no sea comparable con la otra, pero aun así no puedo dejar de darle vueltas a la cabeza y preguntaros:
¿Existe la lealtad hacia las hermandades?
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