Como cada semana empiezo poniendo a continuación un resumen de 1 artículo que ya había sido publicado en Pastando en Mulgore.
|
Sé que hay gente que a estas alturas está pensando que me he convertido en un wow-hater que quiere hundir a Blizzard a base de mala publicidad, y que sólo sé ver el lado oscuro de las
cosas. Pero como quienes piensan así no han venido a decírmelo directamente a mí, imagino que no estará de más recordarles que siempre estoy dispuesto al diálogo. Puede que no diga lo que
los demás quieren oir, pero eso no significa que no esté dispuesto a escuchar lo que tienen que decirme.
En los años que llevo jugando he escuchado y leído muchas historias. Desde la de aquellas parejas de novios que se conocieron jugando y decidieron casarse, hasta los que han hecho amigos
de verdad con los que hoy en día saben que pueden contar tanto dentro como fuera del juego. Aunque quizás lo más duro que he llegado a leer han sido las historias de aquellos que
achacan al wow el haberles salvado la vida. |
Os recuerdo que esto no es más que un resumen de lo que ya fue publicado en PEM, si queréis leerlo íntegro junto con los comentarios de los lectores podéis hacerlo aquí.
En algo estamos de acuerdo la mayoría, el wow es algo más que un juego. Da igual que lo ames o que lo odies, porque nadie queda indiferente ante el. Mientras preparaba esta entrada hice un poco
de trabajo de investigación, y la verdad es que me sorprendió la cantidad de historias que encontré. Muchas más que cuando busqué sobre la adicción.
Algunas son tan fuertes que no me he atrevido a ponerlas como ejemplo, casos de chavales que habían intentado suicidarse porque les hacían mobbing en el colegio y pudieron encontrar gente que los
comprendía dentro del juego. Personas con problemas de comunicación, homosexuales que no se atrevían a declarar públicamente su condición, enfermos crónicos que sin poder salir de casa tenían
gracias a Azeroth un mundo entero a su alcance, y mil historias más.
Lo cierto es que el juego por si mismo no es ni bueno ni malo, es dependiendo de como lo afrontemos una válvula. De nosotros depende que se esté abierta y sea una válvula de escape, o que esté
cerrada y acumule presión hasta estallar.
Comentar este post