Como cada semana empiezo poniendo a continuación un resumen de 1 artículo que ya había sido publicado en Pastando en Mulgore.
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Hoy me habría gustado contaros una historia. La historia de una hermandad que aceptó entre sus filas a los miembros de otras 2 hermandades. Se les unieron para poder
tener expectativas de futuro, para poder hacer una raid en condiciones y avanzar. Al principio tenían ilusión, ganas, empuje y la gente necesaria. Pero al final terminaron fracasando por
los mismos motivos de siempre.
En esa historia de la que me habría gustado hablaros esta semana, la protagonista tendría que haber sido una chica. Una jugadora normal con sus amigos dentro del juego, compañeros con los
que ha estado jugando desde mucho tiempo atrás. Pero que también es una chica abierta de mente, alguien a quien nunca le ha importado hacer nuevas amistades y jugar con gente
distinta.
Me hubiese gustado contaros esa historia para poder hablaros de un maestro de hermandad que no supo hacer bien su trabajo. De un maestro de hermandad que pensó que si delegaba funciones
sería más sencillo tenerlo todo bajo control cuando él no pudiese estar, y que al final terminó delegando tanto que en un día normal habían conectados al mismo tiempo más oficiales y
líderes de raid que jugadores sin cargo alguno en la hermandad. Un maestro de hermandad que podría haber mirado muchas cosas pero que no lo hizo.
Como os decía me habría gustado poder contaros esa historia, pero no voy a hacerlo.
No serviría de nada porque es una historia que se ha repetido hasta la saciedad, se le puede poner nombre y decir cuál es la hermandad, pero yo prefiero no ponérselos porque casos como
este hay muchos, y al final el resultado es siempre el mismo.
Una hermandad puede empezar de muchas maneras. Se pueden recoger firmas y crearla desde la nada, se puede hablar con los amigos y crearla entre todos. Incluso se puede hablar con otra
hermandad que tenga problemas para unir fuerzas. Pero hay que tener una cosa bien clara, algo que a muchos parece olvidársele. Una hermandad es una responsabilidad para quien la
dirige. También podría decir, si hablase de esa historia que no he contado, que la protagonista tenía parte de culpa. Porque vió como la hermandad perdía el rumbo sin nadie que la dirigiese correctamente, y tampoco tomó las riendas. |
Os recuerdo que esto no es más que un resumen de lo que ya fue publicado en PEM, si queréis leerlo íntegro junto con los comentarios de los lectores podéis hacerlo aquí.
Ahora mismo ya no es un secreto que la chica protagonista es Whila de PEM, pero se quedaron muchas cosas en el tintero.
¿Que cómo llegué a contar esta historia?, bueno, los colaboradores del fansite tenemos una buena comunicación entre nosotros, disponemos de un pequeño foro privado donde nos organizamos y ponemos
de acuerdo, intercambiamos información y decidimos qué es lo mejor para publicar.
Un buen día Whila llegó allí y nos contó la historia del problema que había tenido la hermandad, había nombres por supuesto, pero no me pareció buena idea ponerlos. Ahora mismo ella ha conseguido
rehacer su vida en el wow, ha seguido adelante y esta historia aunque no dudo que todavía le seguirá doliendo ya es agua pasada.
Tengo que decir que hubo una cosa me sorprendió mucho cuando me contó la historia, la actitud del maestro de la hermandad. Hay que decir que ella lo defendía como a un amigo, pero a mi no me
pareció más que un pelele que no supo imponer su criterio y que permitió que la hermandad se fuese a pique por ello.
Quizás esta sea la lección de hoy, que ser maestro de hermandad no es sólo ocupar el cargo y dejarlo todo en manos de los oficiales, hay que tener también iniciativa y poner orden de vez en
cuando. Costará discusiones y creará enemigos, pero la hermandad se mantendrá, y eso es lo importante.
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