Si nos atenemos a la sabiduría popular la esperanza es lo último que se pierde, pero una vez que salimos del refranero hay que enfrentarse a la realidad y reconocer que algunas cosas nunca podrán ser.
En el juego eso también existe, algunos por ejemplo nunca conseguiremos un título de gladiador, sobre todo por falta de manos. Pero seguimos manteniendo la esperanza con otras cosas que sí podríamos conseguir, aunque sea con mucha dificultad.
En mi hermandad por ejemplo somos prácticamente un cero a la izquierda cuando se habla de raids. Mientras las demás han conseguido terminar casi todas el modo heroico, y muchas están farmeando incluso mítico, en la mía seguimos delante del último jefe en normal. Si lo dejásemos en la última fase podría decir que lo llevamos bien, pero no es el caso.
Nosotros hemos seguido en la primera fase, haciéndolo mal y muriendo mucho. Algunos incluso se han retirado de la raid porque creen que ya no es posible, pero el resto hemos continuado ahí, rompiendo el equipo y dándole trabajo al ángel del cementerio.
En ese jefe no nos iba nada bien hasta que el otro día milagrosamente conseguimos llegar a la segunda fase, nadie se lo quería creer pero llegamos igualmente. Ahora estamos en el buen camino y esperamos poder salvar nuestro orgullo tirándolo antes de que acabe la expansión.
Supongo que eso es porque no quisimos perder la esperanza, y a base de intentarlo hemos conseguido mejorar.
Pero como ocurre siempre una vez llegados a este punto, y tras haberos contado mi historia, quiero haceros una pregunta:
¿Vosotros conserváis la esperanza cuando un jefe no cae?
Comentar este post