Todos los que en algún momento hemos tenido que estar al frente de una hermandad sabemos lo difícil que puede llegar a ser, que cuando menos te lo esperas tienes que dejar de hacer lo que a ti te gustaría para dedicarle algo de tiempo a la hermandad, y que eso no siempre es algo agradable.
Vale que las hermandades están ahí porque nosotros las hermos creado, que nadie nos obligó a hacerlo y que en cualqueir momento podríamos pasarle el liderazgo a otra persona. Pero eso no sería consecuente con una de las pocas cosas que tenemos en común la mayoría maestros de hermandad, el sentimiento de responsabilidad.
Las hermandades son nuestra responsabilidad, y de lo que nosotros hagamos o dejemos de hacer con ellas depende en gran medida que nuestros compañeros puedan conseguir sus objetivos. A veces tenemos que sacrificar nuestros deseos por hacer lo que quiere la mayoría, y en muchas ocasiones al hacerlo vemos como se va apartando de nuestro camino lo que a nosotros nos hubiese gustado hacer.
Dirigir una hermandad trae consigo muchos buenos momentos, pero en otras ocasiones es una carga que resulta demasiado pesada. No puedo evitar pensar en lo distinto que serían muchas cosas si pudiese jugar libre de ese sentimiento de tener que responder ante los demás, de hacer lo que me viniese en gana al igual que hacen muchos otros jugadores.
No sé si alguien más se siente en la misma situación que yo, pero por eso estoy aquí hoy, para preguntároslo.
Imaginad por un momento que dejáis por una larga temporada el juego y que cuando volvéis vuestra hermandad ya no existe y no hay posibilidades de recuperarla. Teniendo en cuenta la responsabilidad de llevarla, el tiempo que ocupa y el posible sentimiento de responsabilidad implícito a todo esto:
¿Volveríais a crear una hermandad?
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