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El taller del gnomo

El taller del gnomo

Todo sobre las hermandades en World of Warcraft


A veces no queda más remedio que tomar las riendas

Publicado por Potopo Roscatuerca activado 22 Mayo 2013, 23:30pm

Etiquetas: #Hace un mes en Mulgore

Como cada semana empiezo poniendo a continuación un resumen de 1 artículo que ya había sido publicado en Pastando en Mulgore.

Hoy me habría gustado contaros una historia. La historia de una hermandad que aceptó entre sus filas a los miembros de otras 2 hermandades. Se les unieron para poder tener expectativas de futuro, para poder hacer una raid en condiciones y avanzar. Al principio tenían ilusión, ganas, empuje y la gente necesaria. Pero al final terminaron fracasando por los mismos motivos de siempre.

En esa historia de la que me habría gustado hablaros esta semana, la protagonista tendría que haber sido una chica. Una jugadora normal con sus amigos dentro del juego, compañeros con los que ha estado jugando desde mucho tiempo atrás. Pero que también es una chica abierta de mente, alguien a quien nunca le ha importado hacer nuevas amistades y jugar con gente distinta.

Podría haberos contado como la última hermandad a la que llegó esta chica con sus compañeros de siempre los acogió con los brazos abiertos, como les permitió integrarse, y aun así unos meses más tarde se vino a pique. Os podría haber dicho que se vino a pique por culpa de disputas internas, que dentro de la hermandad se habían formado  varios grupos de jugadores que no querían tener que ver nada los unos con los otros.

 

Me hubiese gustado contaros esa historia para poder hablaros de un maestro de hermandad que no supo hacer bien su trabajo. De un maestro de hermandad que pensó que si delegaba funciones sería más sencillo tenerlo todo bajo control cuando él no pudiese estar, y que al final terminó delegando tanto que en un día normal habían conectados al mismo tiempo más oficiales y líderes de raid que jugadores sin cargo alguno en la hermandad. Un maestro de hermandad que podría haber mirado muchas cosas pero que no lo hizo.

Como os decía me habría gustado poder contaros esa historia, pero no voy a hacerlo.

No serviría de nada porque es una historia que se ha repetido hasta la saciedad, se le puede poner nombre y decir cuál es la hermandad, pero yo prefiero no ponérselos porque casos como este hay muchos, y al final el resultado es siempre el mismo.

Una hermandad puede empezar de muchas maneras. Se pueden recoger firmas y crearla desde la nada, se puede hablar con los amigos y crearla entre todos. Incluso se puede hablar con otra hermandad que tenga problemas para unir fuerzas. Pero hay que tener una cosa bien clara, algo que a muchos parece olvidársele. Una hermandad es una responsabilidad para quien la dirige.

El que se formen grupos no es malo, pero si dejas que esos grupos crezcan demasiado se creerán con poder y llegará el momento en que querrán más, ahí será cuando tengas el problema. Puede que suene egoísta que sólo le eche la culpa al maestro de hermandad, pero tal y como yo lo veo suya es la responsabilidad de poner una solución y velar porque todos en la hermandad disfruten en igualdad de condiciones.

También podría decir, si hablase de esa historia que no he contado, que la protagonista tenía parte de culpa. Porque vió como la hermandad perdía el rumbo sin nadie que la dirigiese correctamente, y tampoco tomó las riendas.


Os recuerdo que esto no es más que un resumen de lo que ya fue publicado en PEM, si queréis leerlo íntegro junto con los comentarios de los lectores podéis hacerlo aquí.


Ahora mismo ya no es un secreto que la chica protagonista es Whila de PEM, pero se quedaron muchas cosas en el tintero.

¿Que cómo llegué a contar esta historia?, bueno, los colaboradores del fansite tenemos una buena comunicación entre nosotros, disponemos de un pequeño foro privado donde nos organizamos y ponemos de acuerdo, intercambiamos información y decidimos qué es lo mejor para publicar.

Un buen día Whila llegó allí y nos contó la historia del problema que había tenido la hermandad, había nombres por supuesto, pero no me pareció buena idea ponerlos. Ahora mismo ella ha conseguido rehacer su vida en el wow, ha seguido adelante y esta historia aunque no dudo que todavía le seguirá doliendo ya es agua pasada.

Tengo que decir que hubo una cosa me sorprendió mucho cuando me contó la historia, la actitud del maestro de la hermandad. Hay que decir que ella lo defendía como a un amigo, pero a mi no me pareció más que un pelele que no supo imponer su criterio y que permitió que la hermandad se fuese a pique por ello.

Quizás esta sea la lección de hoy, que ser maestro de hermandad no es sólo ocupar el cargo y dejarlo todo en manos de los oficiales, hay que tener también iniciativa y poner orden de vez en cuando. Costará discusiones y creará enemigos, pero la hermandad se mantendrá, y eso es lo importante.

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Buenos días Potopo.


 


Es una historia bastante interesante pero en el mismo momento que dijiste que 3 hermandades con problemas iban a unirse por un objetivo común, sabía que el final de la historia sería el fracaso
de ese sueño.


 


Ya lo he dicho, una fusión entre hermandades es algo que parece utópico pero que es algo extremadamente difícil si no tiene unas bases anteriores a la propia unión.


Con esas bases me refiero a una relación de amistad buena. Pero no sólo buena, sino que tiene que ser muy buena porque si no, ocurre lo que le ocurrió a Whila. Cada persona actuará de forma que
consiga un mayor beneficio propio que un beneficio colectivo.


 


Incluso si la protagonista hubiese tomado las riendas del asunto, dudo que consiga resolver el problema ya que serían 2 hermandades contra ella. Con tantos oficiales una separación entre
conductas es evidente.


 


Por eso mismo para que una fusión de hermandades pueda tener éxito es imperativo que ambas hermandades (refiriéndome a 2 ya
que la unión de 3 es muy arriesgado) tengan una relación de amistad muy buena ya que eso permite que los integrantes de la hermandad actúen para el beneficio colectivo y no para el beneficio
individual, además de permitir que se pueda debatir cualquier punto conflictivo sin llegar a discusiones acaloradas.


 


Aquí algunos me preguntarán: ¿Pero entonces qué habrías sugerido en ese momento? Yo optaría por un reclutamiento. Puede que los reclutamientos acaben siendo muy lentos pero si cada nuevo miembro
es tratado de forma que se sienta dentro del entorno social de la hermandad, con el tiempo la hermandad volverá a ser fructífera. Sí, es un proceso lento pero el resultado es positivo!


Si en una votación se elige si se va a dar una unión con otras 2 hermandades con las que no tenemos una amistad suficiente, yo votaría por un rotundo NO.


 


Ojo, yo no sé del todo esa historia. No sé si esas tres hermandades tenían unos lazos amistosos buenos. He basado este comentario en el caso de que esas tres hermandades no tenían lazos amistosos
suficientes.


 


¡Un saludo!


Señor Potopo, corríjame si es necesario.
Responder
P


No me atrevería a corregirte, una cosa es que en algún momento no esté de acuerdo con tus opiniones, y otra que quiera hacértelas cambiar xD.


De todas formas en este caso, me parece que nuestra opinión es muy parecida.



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