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El taller del gnomo

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La intensidad en el trabajo

Publicado por Potopo Roscatuerca activado 11 Septiembre 2017, 00:30am

Etiquetas: #Opinión, #Intensidad, #Trabajo, #Ohm

Siempre me ha hecho gracia el que la gente use el idioma a su conveniencia, tratando de darle a las palabras y expresiones, un sentido que de manera natural no poseen. A veces, para qué negarlo, funciona, pero en la mayoría de las ocasiones no sólo suena raro, sino que además demuestra que un mal uso de las palabras, puede cambiar por completo el significado de lo que tratas de decir.

Una de esas muchas palabras que a mi personalmente me chirrían, es la de intensidad... un concepto que últimamente he escuchado y leído, más veces de las que me gustaría. En este caso, lo que a mi no termina de gustarme, es la aplicación al desempeño de una actividad que intentan darle al concepto de intensidad, dicho de otra manera, no me convence nada la intensidad aplicada al trabajo.

Que conste que estoy hablando de trabajo, pero también valen como ejemplo algunos aspectos del juego. La forma de definirlo sería la que dan en estos dos enlaces, enlace uno, enlace dos. Pero por desgracia, quienes suelen pedir a sus subordinados más intensidad en lo que están haciendo, no suelen ser capaces de dar una definición correcta de lo que es para ellos esa intensidad.

El porqué no suelen ser capaces de dar esa definición, es o bien porque la conocen pero saben que el aumento de intensidad es perjudicial para quien lo lleva a cabo, o porque simplemente no conocen el concepto con la suficiente profundidad como para explicarlo a otros.

En cualquier caso, un aumento de intensidad en el desempeño de las funciones, es siempre, a la larga, perjudicial. Pero ¿Cómo se le puede explicar eso a quien pide esa intensidad? ¿Cómo le decimos a un jefe, o a un maestro de hermandad que no podemos/queremos, o que simplemente no nos conviene, dar más? Porque sí, está muy bien que en un momento dado se aumente la intensidad en un rato de juego para poder farmear más rápido, pero hacer eso todos los días no tiene mucho sentido.

Pues bien, la respuesta mas simple que se me ha ocurrido es aplicando una fórmula que demuestre qué es la intensidad, y como se llega hasta ella. Además es una fórmula que ya existe y que casi todos habremos visto alguna vez.

Estoy hablando de la fórmula que expresa la Ley de Ohm, que simplificada al máximo vendría a decir lo siguiente.

La Tensión eléctrica que se transmite por un circuito es igual a la Intensidad de la corriente que lo recorre, multiplicada por la Resistencia de dicho circuito

Ley de Ohm

No me critiquéis mucho, ya sé que no es exactamente así, pero tampoco se aleja tanto de la realidad, y aprovecho para recordaros que esto no es una clase de física, por lo que me permito modificar el texto a mi conveniencia.

Esa fórmula básica de la Ley de Ohm, se suele escribir de la siguiente manera, V= I * R, y de ahí se puede deducir que I = V / R. Se trata de una fórmula perfectamente aplicable para circuitos básicos, de esos formados por componentes sencillos, a través de los que se mueve la electricidad. El problema aquí es que cuando alguien pide más intensidad a una persona que realiza una función, no está pidiéndoselo a un circuito atravesado por una carga eléctrica, sino a un ser humano, por lo tanto la Ley de Ohm, tal cual, no sirve... ¿O sí?

No sirve tal y como está planteada originalmente, pero sí que tiene utilidad si se plantea de manera inversa a la habitual, es decir, que la Intensidad sea igual a la Resistencia dividida entre la tensión (Voltaje y tensión son lo mismo). La fórmula quedaría así, I = R / V una fórmula que como demostraré ahora, sí que es efectiva para calcular, a la larga, la productividad en una tarea determinada. Porque, no nos engañemos, de eso se trata, de aumentar la intensidad para conseguir que suba la productividad.

La intensidad podéis definirla como os dé la gana, pero los otros dos factores os los voy a dar yo, pues son fácilmente comprensibles y extrapolables al trabajo.

La Resistencia, es algo inherente a cada uno, un factor que no suele cambiar y que es distinto de una persona a otra; No todo el mundo aguanta lo mismo, y mientras unos aguantan ocho horas sin perder el ritmo, otros tras cinco horas realizando la misma actividad, necesitan descansar.

La Tensión, es un factor casi siempre externo, y que suele ser aplicado por terceros. Las prisas, las quejas y reproches, las comparaciones entre subordinados que pueda hacer quien está al cargo, etc. Son cosas que hacen que quien está realizando la actividad, para la cual se le pide más intensidad, termine estallando, de los nervios, o cayendo al suelo por dar más de lo que es capaz.

¿Qué se puede deducir de esto? Pues que si I = R / V y teniendo en cuenta que la Resistencia es una constante que no varía en el individuo de manera habitual (y si lo hace suele ser para disminuir), el único factor que puede modificar el resultado de la Intensidad es la Tensión. Por lo que a mayor Tensión aplicada, menos Intensidad se conseguirá obtener.

Resumiendo: Si lo que quieres es que los que están a tu cargo, produzcan más y mejor... ¡Deja de tocarles los cojones!

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E
jajaja buenísima la frase de cierre del post. Más claro no se puede decir.
Es que hay palabras que se ponen de moda y se convierten en pesadilla. Intensidad, talento, felicidad del empleado ... Pero al final y en esencia te siguen exigiendo que trabajes al mismo ritmo y condiciones que en los campos de algodón de USA de hace un par de siglos.
Un abrazo!
Responder
P
Gracias por el comentario Erika. Y sí, lo de los campos de algodón me suena, pero por lo menos a ellos los dejaban cantar mientras trabajaban xD

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